Júlia Díez/Novedades

Comida hecha de engranajes

Steampunk Work Shop

Pastel de boda steampunk. Fuente: Steampunk Work Shop

JÚLIA DÍEZ | El steampunk poco a poco va traspasando sus tendencias ya consolidadas como la literatura y la moda y llega a otras esferas más alejadas y estrafalarias como la misma gastronomía. La comida steampunk es muy fácil de elaborar: tan solo tienes que aplicar la filosofía steampunk de la mezcla antiguo-moderno en las recetas culinarias.Por eso, en lugar de platos típicamente modernos, como la pasta o los snacks, la clave son los estofados y otras cocciones a fuego lento, los pasteles de carne, cerdo y ternera asados, sopas y cremas, pasteles de cereza y las míticas galletas de té de mantequilla, siempre con algún engranaje, sombrero o gafas steampunk. La comida normalmente se realiza en cocinas actuales, pero algunos no descartan cocinar también en hornos retrofuturistas, como los de leña.

Para cocinar puedes hacerte con un libro de cocina de inspiración literaria de la época victoriana o eduardiana, como “Dining with Sherlock Holmes o “Cremas y castigos: recetas de Agatha Christie.  Sin embargo, existen diversas iniciativas de cocina steampunk, como la del conocido cociner  Aaron, conocido como “The Steampunk Chef” que tiene un blog donde puedes encontrar desde sencillas hasta elaboradas recetas steampunk.

Nosotros os dejamos con una sencilla receta para hacer el Panna Cotta Earl Grey, el típico flan pero hecho a base de Earl Grey, un té que ha sido intrínsecamente vinculado a las reuniones del té de la época victoriana y por tanto al steampunk, el cual consta de una mezcla de té negro aromatizado con aceite de bergamota.

Para hacer la Earl Grey Panna Cotta necesitamos:

Earl Grey Panna Cotta. Fuente: Steampunk Cookery

Earl Grey Panna Cotta. Fuente: Steampunk Cookery

  • 190 g de nata
  • 190 g de té Earl Grey
  • 80 g de sucre granulado
  • 4 hojas de gelatina
  1. Haz que brillen las hojas de gelatina poniendo las cuatro hojas en una cantidad de agua suficiente para que floten libremente.
  2. Pon la nata, el té y el azúcar a hervir en una cacerola. Cuando hiervan, sácalos del fuego y enfríalos a temperatura ambiente.
  3. Cuando las hojas de gelatina estén blandas, aproximadamente en unos 5 minutos, sácalas del agua y exprímelas para sacar el exceso de agua. Ponlas en la mezcla de nata y té hasta que se disuelvan, y una vez hayan desaparecido, aboca la mezcla en un pequeño plato a través de un molde redondo para que la mezcla quede gelificada. Déjalo enfriar media hora, y listo.
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